Hasta hace poco , como decía el famoso cirujano Ivo Pitanguy, la belleza se observaba, no se medía, se creía que nada tenía que ver con números y fórmulas. Pero la presencia del número phi en innumerables aspectos de la naturaleza han acabado contribuyendo a conformar la nueva teoría que defiende que la belleza es cuestión de milímetros.
Cifra de la divina proporción
Ya egipcios, griegos y más tarde en el Renacimiento artistas y filósofos, en un intento de acercarse a los cánones de la belleza identificaron esta cifra: 1,618 como la “responsable” de proporciones visualmente atractivas y equilibradas. Cuanto más bella es una persona más se acercan sus proporciones a esta cifra. En base a eso hoy debemos trabajar la armonización facial. Ya no se imitan los rasgos de las celebrities, sino sus proporciones.
El concepto de Beau-phi-cation
Patentado por el reputado cirujano candiense Arthur Swift, experto en tratamientos no invasivos, este concepto es fruto de lo anteriormente expuesto sobre la divina proporción y el término anglosajón beautification /embellecimiento). El Dr. busca siempre restaurar la simetría , la armonía y el equilibrio del rostro de sus pacientes trabajando las proporciones del rostro con mediciones muy precisas y con los tratamientos más adecuados a las necesidades que identifica en cada caso.
La Dra. Villanueva, indicó en el pasado número de la revista “MIA” y a colación de este concepto, que “en lugar de medir a ojo, lo hacemos con una precisión de milímetros, lo que además de rejuvenecer, embellece”.
Las 4D
Deterioro, deflación, descenso y desproporción son las 4D del envejecimiento facial analizadas por el Dr. Swift, que comenta la idoneidad de los nuevos rellenos de ácido hialurónico para recuperar volúmenes en el rostro.
¿El triángulo invertido?
Una persona joven tiene la cara en forma de triángulo con la base en la parte superior. A medida que envejecemos el triángulo se va invirtiendo convirtiéndose en otro con la base hacia abajo, es decir, la parte inferior de nuestra cara se hace más ancha. Por ello resulta importante inyectar rellenos en el tercio superior (sienes , frente , párpados, etc…) y toxina botulínica también en el tercio inferior (alrededor de la boca, línea mandibular, etc…), de este modo conseguimos frenar esa inversión del triángulo, según nos explica el Dr. Ricardo Ruiz.