La radiación ultravioleta es la principal responsable de las alteraciones dañinas de la piel. Su energía es inversamente proporcional a su longitud de onda, la más corta es la más energética. Atendiendo a esta propiedad se clasifican en 3 bandas: UVC, UVB y UVA. Por otro lado, el sol es fuente de vida, nos da calor, luz, permite la síntesis de vitamina D y brinda beneficios en los estados de estrés, por eso se deben fomentar las actividades al aire libre, tomando las precauciones necesarias. En verano resulta especialmente importante protegerte del sol de forma adecuada. Conviene beber agua con mucha más frecuencia que en otras épocas para compensar la pérdida de líquidos durante nuestras exposiciones al sol.
Agua abundante y sales minerales.
Si además realizamos ejercicio físico nuestro metabolismo reacciona elevando la temperatura del cuerpo y nuestro organismo regula la temperatura del cuerpo mediante la sudoración. Por tanto conviene también compensar la pérdida de sales minerales que supone la sudoración con la ayuda de bebidas isotónicas. Esta pérdida de líquido corporal la debemos compensar con la toma de agua antes, durante y después del ejercicio para evitar las temidas “pájaras” que no son más que una brusca disminución de nuestro rendimiento provocada por la pérdida de un 1 a 2% de los líquidos corporales. seguir leyendo
