Como sabéis, el envejecimiento facial está causado por múltiples factores; algunos, denominados intrínsecos, son aquellos que no podemos modificar, como la gravedad, los movimientos musculares repetidos, la edad genética, la edad cronológica y una serie de variaciones sobre los tejidos que componen la grasa o los huesos los cuales, como veremos, nos producen una serie de alteraciones que contribuyen a este envejecimiento facial.

Asimismo, existen otros factores, denominados extrínsecos, que también influyen en la evolución del envejecimiento; en posts anteriores hemos hablado sobre la necesidad de utilizar filtro solar para prevenir la aparición de manchas y rojeces, así como para evitar la elastosis en nuestra piel. Además de la exposición al sol sin la protección adecuada, otros factores de este tipo son la dieta, la forma de vida, los excesos, la falta de sueño y el exceso de alcohol que aceleran el envejecimiento facial.

Sobre estos factores extrínsecos sí podemos actuar, ralentizando dicho agotamiento a través de tratamientos de biorrevitalización facial con ácido hialurónico, por ejemplo, que combaten múltiples signos del envejecimiento, como la falta de elasticidad o la flacidez en nuestras facciones.

El envejecimiento facial es multifactorial, es decir, se compone de múltiples causas, y por ello debemos combatirlo del mismo modo. Así, utilizaremos diferentes tratamientos que irán dirigidos a solucionar cada causa concreta.

Debemos tomar consciencia de que el envejecimiento se produce en todos los planos de nuestro rostro, no solo en la piel; cada uno de los planos faciales tiene una manera de envejecer, así como cada persona envejece de un modo, lo que hace que los tratamientos para cada paciente sean diferentes, ya que el médico debe evaluar y diagnosticar las causas del envejecimiento en cada caso.

En el plano profundo muscular, por ejemplo, la repetición continua de los músculos produce arrugas dinámicas o de expresión que podemos tratar a través de botox o toxina botulínica, o la pérdida de grasa subcutánea a la que suele darse solución a través de implantes de ácido hialurónico y grasa propia de nuestro organismo para rellenar.

Otros inconvenientes de la edad, como la pérdida de elasticidad de la piel, pueden solucionarse con tratamientos combinados de dermocosmética, vitaminas, factores plaquetarios o procesos de biorrevitalización facial con ácido hialurónico. Mientras que los signos de envejecimiento de la epidermis, como vasos sanguíneos visibles, pequeñas venas o lentigos podemos tratarlos con láser, peeling químico o LPI (Luz Pulsada  Intensa).

Por último, nos resta hablar de la flacidez. Uno de los signos de la edad más difíciles de solucionar sin el uso de cirugía, que sí podemos prevenir mediante tratamientos que repongan el ácido hialurónico y creen nuevo colágeno. Otras opciones son la radiofrecuencia, los hilos tensores y, por último, la cirugía estética.

Como profesional, informo a mis pacientes sobre el tratamiento más adecuado para prevenir o solucionar cada signo del envejecimiento, pues es importante saber que una revisión en la consulta y el tratamiento mediante múltiples programas estéticos que valoren las necesidades del paciente son la mejor opción para sentirse joven sin pasar por el quirófano.

 

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